Esto no es arte politico.

Cómo se reivindican  las causas políticas en el arte? ¿Qué interés tiene hacer visibles el horror, la corrupción, la injusticia, en  objetos (intangibles a veces) que son financiados por las mismas causas y en el mismo sistema que los origina?

   A veces sonrío, no sin cierta sorna, al encontrarme con la ingenuidad cínica de algunos artistas cuya obra pretende ser “política”.  No es un sentimiento muy original, basta con echarle un vistazo a los faranduleros escándalos en los cuales se han visto involucrados artistas como Alfredo Jaar o Doris Salcedo en los últimos años... continuar

¿Cómo justificar el uso del arte?

Siendo de una familia de clase media , a veces es difícil sostener que el arte es de alguna manera relevante.

Desde el punto de vista socioeconómico, existen ciertas prácticas categorizables en grupos cuyos límites son tan blandos como lo son los de la práctica misma del arte. En este momento se podría hacer una caricatura del medio más o menos así:

El arte de farándula y de entretenimiento no tiene dificultades en mover grandes sumas de dinero, en involucrar carros, viajes y fama. Llegar a esto sin embargo, requiere muchas veces más talento social  ... Continuar

Texts from the Think Pink project (2011)

The following texts were part of the undergraduate final project and were an essential component of the project. 

Dulce.

El dulce parece un concepto banal. Es una especie de conjunción de los dulces, y de lo dulce, pero me interesa cuando se considera el dulce como un objeto cuyo fin es sencillamente ser dulce. Así, no es el azúcar con el que endulzamos nuestro café, sino la colombina, el helado, la torta, etc.

El dulce, cuya función biológica ha sido sobrepasada por el gusto y la extravagancia adquiridos siempre por las cosas que generan placer, es una analogía perfecta al arte. No por nada la palabra gusto, el sentido corporal de los sabores, es la misma usada para describir una manera particular de apreciar... continuar

Galera 

 

Ojalá esté bien afilado, pensé, mientras me concentraba en el frío que sentía sobre mi pierna, cuando la brisa golpeaba mi pantalón mojado. La sensación tibia de la orina rodando muslo abajo había sido reconfortante por un instante, pero ahora solo quedaba ese efecto de asfixia de la ropa empapada, pegada como una segunda piel. 

Y con este llamado a la conciencia de mi cuerpo, de nuevo la humillación absoluta y el terror me sacaron de mi abstracción, y oí sus gritos, sus pies golpeando contra la tierra, y mi corazón efervescente como una olla de leche hirviendo a punto de derramarse.

La ruina de la carne, pensé, y entonces ... continuar

El chontaduro y el Rayo 

Textos del proyecto (2014 - 2015)

    Todavía tenemos un cuerpo. Un cuerpo que se coordina con otros y danza, se encuentra y pelea, sangra, se coagula, come, defeca, tiene sexo, se admira y se reproduce. Un cuerpo que consume y que, sin duda, desprende una mente que crea a través de él mismo y la conjunción de individuos en un elaborado cuerpo social. Nuestro adentramiento científico en nosotros mismos, en nuestras células y nuestros genes, nos ha revelado que nuestro cuerpo es más inteligente que nosotros y nuestros sistemas de pensamiento. Nuestro coqueteo con la genética, la epigenesis, la neurología y cualquier sistema de mapeo de lo que nos compone nos revela cada vez con mayor detalle nuestra intrincada complejidad. Y tiene sentido comparar nuestra inteligencia a la de procesos como la evolución genética, los procesos químicos, y las “leyes” de la física; tiene sentido elaborar complejas y pretenciosas teorías sobre la composición del universo e inventar un sin fin de narraciones sobre su origen; tiene sentido porque nuestras representaciones de nosotros mismos y la imaginación del lugar que ocupamos en dicho universo, por muy pretenciosas y altivas que sean, son. Tiene sentido compararnos y sobreestimarnos porque podemos hacerlo. Tenemos que hacerlo: tenemos que inventar una y mil "verdades" que nos inserten en el Universo.

 

Y así, con cuerpos más inteligentes que nuestras consciencias, e inmersos en un universo cuyo irracional orden escapa a nuestra estructurada razón, podemos especular (y no podemos parar de hacerlo) porque eso somos: historias, teorías, narraciones, interpretaciones, impulsos, información. Nuestros pensamientos son eso y nada más: información intercambiable por energía y recursos. No deberíamos olvidar, sin embargo, que este intercambio dista de alcanzar la complejidad y la eficiencia de los elementos que nos componen (conteniéndonos en los limites con los que nos hemos definido a nosotros mismos) y nos rodean. Antes, deberíamos regocijarnos en la infinita posibilidad de crear millones de historias más. Pensemos, pero sin olvidar que aún, y antes que nada, somos cuerpos.

 

Recordatorio

El dinero, el que tanto sufres por conseguir para pagar tu arriendo, o el que tus tatarabuelos acumularon y tus antepasados capitalizaron, el que te permite comprar una casa campestre en el lugar chic rodeado por campos de golf y gente con la misma cantidad de dinero que tú, o el que te deja pagar la cirugía para remover tu tumor cancerígeno, no es real El dinero no te hace lo que eres, es un símbolo, no lo olvides. Es una entidad cultural con un substrato en la realidad, es un símbolo, y un mecanismo de símbolos a través del cual hemos regulado nuestras intervenciones sociales. Es una interpretación de los recursos reales: fuerza humana o fuerza de trabajo (que compone diferentes cosas: habilidad para usar herramientas humanas como las matemáticas, la informática, ... continuar leyendo

Sara Milkes 2018